Perdura la razón, que es como otra religión, todo tiene que tener sentido y tenemos que ver para creer olvidando que la felicidad /si es que existe/ se siente y no se ve. Olvidando que lo que nos gusta, nos gusta porque perdura en ello una esencia que no entiende de razones y que lo más bello no entiende de ciencia ni de cordura pero nos llena de razones para vivir. Debe ser que en la vida todo tiene un por qué, pero que los por qués los creamos nosotros. Tal vez no existen hasta que nosotros creemos que las cosas pasan por algo, y entonces todo empieza a tener sentido como pensamos que debe hacerlo. Y todo para poder seguir y no rendirnos, una y otra vez. A lo mejor no hay realidad, a lo mejor sólo hay excusas para continuar. Nos obligamos a seguir un rol, y tendemos a seguir las reglas. La vida da las piezas de un rompecabezas infinito y con miles de posibilidades y diferentes soluciones. Nosotros nos encargamos de decidir qué encaja con qué, por qué y cómo hacer que encaje. Todo se trata de armar, desarmar, colocar. Ignorar y dar vueltas sobre el azar, darle forma, darle sentido... porque eso nos ponen en la cabeza desde siempre, desde que tenemos razón y sin embargo no la usamos para entender por qué la usamos tanto cuando la belleza y los sentimientos se le escapan... o no se puede. MB





3 Días perfectos para el pez banana:
es verdad, lo que nos gusta no tiene porque atender a razones. muy mona en la foto! :)
Meeencanta la actualización. Desde la primera palabra, hasta la foto :)
Muy buen texto. Siempre lindas fotos.
xoxo
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