jueves, 12 de julio de 2012

La muerte, la cultura, no sé qué más

Qué ironía que algo tan cercano como la muerte nos de tanto miedo. ¿Cómo no tenerle miedo si la desterraron de lo conceptuado como natural? ¿Cómo no sentirla ajena si en los cuentos que disfrutábamos vivían "felices para siempre" porque eso era lo que se suponía que nos debía alegrar? Esa realidad construida que nos da tanta estabilidad al no pensar en el hecho de morir nos hace ver a la muerte como algo más artificial que el "para siempre", y sin embargo es mucho más factible. Tal vez nos agarramos de los "para siempre", para no aceptar los cambios que no nos incluyen; en esta era; en este mundo; en una no-libertad que nos hacen creer que sí lo es. Y ese es el principal problema, además de que la cultura de esta sociedad tiene sus propios principios y reglas. Todo sería mejor si interiorizáramos: "Por mi naturaleza estoy destinado a envejecer. No hay forma de huir del envejecimiento" o " Por mi naturaleza estoy destinado a morir. No hay forma de huir de la muerte." o " Todo cuanto yo quiero y las personas a las que amo tienen la naturaleza del cambio. No hay forma de evitar tener que separarme de todo ello". Si se me ocurriera apostar a que algo en este mundo es verdad, serían las anteriores frases. Seríamos mucho más libres si estuviéramos conscientes de que la muerte está ahí, observándonos, todo el tiempo, y que no tiene por qué ser más valioso el "vivir feliz por siempre" que el simple "morir feliz". Pasamos toda nuestra vida rodeándonos de cosas que no tienen verdadero sentido para llenarla, porque nos hacen creer que eso nos llenará, que el hueco de la pena; de la posibilidad de la muerte; de las angustias o las pérdidas cambiarán de color o de importancia dándole un rol supremo a actividades de la vida cotidiana como trabajar; estudiar; decidir o más resumidamente y conciso: siendo un número. Nadie escapa de ser un número. Nadie tampoco creo que quiera escaparse totalmente. Todos saben de alguna manera (más o menos profunda) que todo lo que nos impusieron como malo está allí y nos comportamos mirándolo de reojo, como si no fuesen a pasar las cosas que pasarán por ignorarlas o evadirlas del pensamiento o del día a día. Ya no hay manera de revertir lo que se transmitió y se inculcó culturalmente por tanto tiempo. A veces es mejor no pensar para no golpearse la cabeza contra la pared, pero nos apoyamos en una que es de cartón. Una y de mentira. Y nunca se recicla. Lo cotidiano nos mantiene en nuestro eje (que vaya a saber uno si es nuestro después de todo...), nos hace desviar de nuestros temores. Nos cuentan lo que queremos escuchar, nos enseñanan a restar; sumar; multiplicar y a leer pero no a afrontar. O por lo menos no lo suficiente. Cualquiera que sepa hacer ejercicios de matemática se toma como inteligente, pero puede no saber lo primordial, es que se apoya sobre dogmas; cultura y reina tal vez sólo sobre eso. Podemos ser "genios" escribiendo; resolviendo ecuaciones o podemos ser exitosos en el trabajo pero todos tenemos una misma función: llenarnos-llenarlos-ser útil-morir. Es sólo una de las tantas verdades lo que nos enseñan a creer (en la razón, en ignorar a la muerte, etc). (Si es que la verdad existe y no es una construcción más). Después de ser un número sólo queda morir; después de morir no sé si hay después; no sé tampoco si hubo un "real" antes. Un vivir puro. No. Creo ya que nunca lo habrá. Somos un collage. (No hay escapatoria y pensar no da resultados eficaces si es que eficaz tiene alguna connotación positiva). Pero morir tal vez es renacer, tal vez es desprenderse de certezas que sólo reinan en este mundo, tal vez hay esperanza para todos nosotros, tal vez nos desprendemos de afirmaciones que son sólo culturales. Tal vez la muerte te esté golpeando la puerta pero no la querés escuchar, sólo tomás tu lapicera, haces cuentas o lees un libro; mirás una película de "felices para siempre" y pretendés olvidar. Le tememos a lo desconocido, porque lo desconocido siempre es "lo malo". Lo que no se avala en la cultura siempre es lo que construye nuestros miedos. Todo es tan difícil y a la vez tan simple pero qué complicado es el despertar. M.
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6 comentarios:

Jeny dijo...

Que bellas fotos!

Jeny dijo...

Que bellas fotos!

Sandra Rodrigo dijo...

preciosa!



xx

Miss_Scarlett dijo...

siempre me dan que pensar tus textos y la verdad que están muy bien escritos. enhorabuena! y espero que lo pases bien por Italia :)

The Ugly Duckling dijo...

sos muy interesante :) siempre qe te leo pienso qe me encantaría un día poder hablar con vos, además vás a ser psicóloga :) haha yo me pasé toda mi horrible vida en psicólogos y ni nunca encontré alguno qe me ayudara a saber lo qe claramente es difícil qe alguien sepa: cómo dejar de sentir dolor. cuándo todas las cosas qe te afectan son inevitables y no existe la posibilidad de cambiarlas, hasta qe dejé de ir y me resigné a vivir con ésta opresión. y precisamente, la resignación es el suicidio cotidiano.
it's complicated, really complicated, worse than algebra ..
Todo lo qe escribís me hace plantear muchas cosas de diferentes formas.
Es genial qe posteés en un blog y nos 'compartas' parte de lo qe pensás, no sé si ya te lo dijeron pero Gracias por éso ! ♥

JotaPao dijo...

Oh por Dios! Te odio, eres hermosa, y quiero robarte tu cabello. jajaja

PD1:No te odio y me encanta el sombrero.

PD2: EL propósito de la muerte es que nos imaginemos con una nueva forma (experiencia) y una nueva ubicación de nosotros, en un nuevo tiempo y espacio.

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