miércoles, 29 de junio de 2011


"Cuando el sublime Gotama hablaba del mundo en sus prédicas, tenía que dividirlo en sansara y en nirvana, en ilusión y en verdad, en sufrimiento y en liberación. Imposible hacerlo de otro modo, no hay otro camino para quien quiera enseñar. Pero el mundo en sí mismo, lo que existe a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos, nunca es unilateral. Nunca un hombre o una acción cualquiera es del todo sansara o del todo nirvana; nunca un hombre es totalmente santo o totalmente pecador. Nos parece que así fuera, porque vivimos bajo la ilusión de que el tiempo es algo real, Govinda, y esto es algo que he experimentado repetidas veces. Y si el tiempo no es real, la distancia que parece mediar entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre el bien y el mal, es también una ilusión. -¿Cómo así?-preguntó Govinda angustiado. -¡Escúchame bien, querido amigo, escúchame bien! El pecador que yo soy y que tú eres es un pecador, pero algún día será de nuevo Brahma, algún día llegará al nirvana, será Buda... Y ahora fíjate: este -algún día- es ilusión, es sólo una metáfora. El pecador no se halla en camino de transformarse en Buda, no se halla comprometido en un proceso evolutivo, aunque nuestro espíritu sea incapaz de representarse las cosas de otro modo. No, el buda futuro existe ya en el pecador actual, todo su futuro ya está ahí; y en él, en ti, en cada uno hemos de venerar al Buda potencial, al Buda en devenir, al Buda escondido. El mundo, amigo Govinda, no es imperfecto ni se encuentra en vías de un lento perfeccionamiento. No, es ya perfecto en cada instante: cada pecado lleva en sí la gracia, en cada niño alienta ya el anciano, todo recién nacido contiene en sí la muerte, todo moribundo, la vida eterna".

1 comentario:

Dolores dijo...

Muy linda la foto y el texto.
Espero que andes bien.
Saludos!

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