lunes, 14 de octubre de 2013

Monstruos cotidianos

Estar en todos lados y a la vez detenerte a pensar en donde estás, y no estás en ninguno. O tal vez estás buscando uno lo suficientemente bueno; tanto que no existe. Sentirte en otro mambo y buscar un espejo alrededor, desesperadamente. Y te chocas, una y otra vez con alguna parte de tu yo que salió de paseo un rato para encontrarte y recordarte que puede hacerte sentir así: solo. Solo por "original". Pero solo e indefenso. Entonces te agarra esa sed de creer. De querer creer. Buscas creer; buscas agarrarte de algún escrito que espeje a ese lado que te esta devorando; buscas algún párrafo; buscas recordar a alguna persona o a alguna escena que te haya hecho sentir extraño pero acompañado. Y te sentís (no estás) acompañado por un enigma parecido a ese lado oscuro y preciado que lo sentís un poco monstruo, un poco tesoro, pero que al fin y al cabo, que te devora. Te sentís un poco mejor; ya calmaste tu sed (si es que encontraste), ya calmaste tu sed de querer creer. Ya calmaste a tu búsqueda de sentido; ya no necesitas tan urgentemente gritarle a tu perro: HABLA! IDENTIFICATE CONMIGO!. Y te vas a dormir. Y al otro día despertas; y  algún monstruito también. Aunque casi siempre es el mismo; o son todos bastante parecidos. ¿Cuántos más estás dispuesto a soportar?. ¿Cuántos más entran en mi cordura? (tiene que haber algo que me descarrile de buscar.). Suplicás.

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Siempre hay monstruos en nuestros rincones más inasibles.

Besos.

Fritz Cueva dijo...

A la gente le gusta creer. Por eso me dedico a "Hacer creer" a la gente.

Por cierto, tienes un perfil falso:

https://www.facebook.com/claudie.wherrems

Suerte.

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