jueves, 14 de febrero de 2013

Sobre revolucionarse

A veces creo que a la palabra "revolución" nos la hicieron comprender desde un punto de vista masivo; desde una perspectiva política y económica que no facilita la tarea de poder llevarla a la práctica. Facilita el pensamiento "pero aunque yo haga esto, el mundo sigue girando, nada va a cambiar". Todavía podés dejar de traicionarte a vos mismo y le quitas una tortura al mundo. Quizás te encuentres de verdad. Supongo que el tan "glorioso" y actual sistema educativo; los medios de comunicación y la cultura de este mundo que más que mundo es una selva, glorifican las cortezas y lo superficial llevándonos a un lugar con poco retorno: guiarnos por el índice cantidad en vez de índice calidad; índice novedad o índice "dejate llevar". Casi felicitamos a lo masivo de una forma mental; lo bendecimos como si nos asegurara algo. Como si muchas personas en esta selva fueran felices o grandes de espíritu o como si nos pudieran enseñar a vivir con un perfecto equilibrio; como si no supiéramos que se dañan y dañan a los demás y hablan de cosas que no aportan nada; llenan el día a día con cosas del día a día porque es una costumbre llamar a la normalidad. Felicitamos a lo masivo como si los programas de televisión nos hicieran reflexionar o los felicitamos simplemente por divertirnos con mediocridad. Felicitamos, aceptamos lo masivo como si la educación y repito: actual sistema educativo, nos hiciera generar ideas nuevas, como si el fin no fuese hacernos útiles y adaptarnos al camino de producción. Y después hablan de progreso. Cuando hablan de progreso te están diciendo "Es lo mejor para tu futuro, no querés ser un marginal".  Encajar la mente en un molde no es educación; no es felicidad; no es tener espíritu y no es ser inteligente. No seamos tan limitados. Usemos las herramientas que nos brinda el sistema para algo mejor; para exprimirlo. Donde hay un punto final o un fin, siempre habrá otra posibilidad que pocos van a saber descubrir. Posibilidad de crear; de conocer; de generar distintas verdades. Posibilidad de usar la creatividad fuera de una institución pero usando lo que pudimos consumir de una escuela; de una iglesia; de un hospital. Permitiendonos pensar en lo natural y en lo naturalizado desde otro punto de vista; con creatividad y alejándonos y como mirando desde arriba; imaginando ser de otro planeta; imaginando ser más puro; menos limitado y sobre todas las cosas menos influenciado. Yo creo que la esencia de una revolución no es ni lo masivo; ni lo político; ni lo económico; ni siquiera lo ideológico (esto no es más que un collage de lo que fuimos viviendo; seleccionando; queriendo creer según determinadas circunstancias). La esencia de una revolución está en un cambio personal. No en una pose firme, ni en una convicción. En el deseo de cambiarse para vivir mejor. Y si esto es positivo, la revolución que surge puede convertirse en una general. Tal vez cambie lo masivo para renacer; por contagio y reflexión. Pero ahora todo es como es por contagio; pero descartando la reflexión. Por eso es tan valioso que cuidemos a la individualidad creativa utilizando todos los recursos mundanos que no lo son. A veces se necesita contrarios para producir cierta armonía.

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