martes, 19 de marzo de 2013

Rainbow of chaos

A veces el universo me parece muy difícil de entender. Diría, imposible. Entonces sólo me propongo fluir con él, dejo de arriesgarme, dejo de intentar controlar la vida. Entonces me invito a ser un poco hipócrita, porque fluir tiene eso de hacer las cosas "como pinten"; desobedeciendo lo que uno sostiene en teoría. Como fumar. No tiene sentido. Y es una porquería. Pero no sé si el mundo tiene sentido o si no es una porquería como para estar analizando tanto. Otros días, otros momentos, en cambio; estoy más segura de mí misma. Creo que le puedo ganar un par de batallas al mundo. En mi mente es "Miranda vs El mundo" y sólo le gano en una burbuja mental, pero eso a veces me llena; me auto-convence y me parece suficiente. Me siento poderosa; convencida. Entonces creo que estoy habilitada para juzgar. Y luego me doy cuenta de que es el peor error humano: juzgar. Porque se juzga según lo establecido. Y lo establecido, después de todo; sólo es eso: lo establecido. Hay días en donde quiero hacer de todo, sabiendo que así tendré más contenido que extrañar luego. Pero no importa. Hay días en donde sólo quiero vivir sin estar pendiente de mis mambos aunque vivir los alimente. Y con vivir me refiero a estar bajo el sol y salir a pasear; o salir; tomar y bailar. Muchos días me siento bien, conforme y siento que el mundo no es un monstruo tan poderoso; siento que podemos llegar a un acuerdo y que las cosas pueden funcionar aunque la mayoría funcionen mal y sean horribles. Porque de vez en cuando las cosas me parecen hermosas. Hasta viajar en colectivo y mirar por la ventana. El placer del viento; de tener una familia; de caminar por la calle; el placer de existir; de ser. No pienso en que soy un títere ni nada parecido. Siento que estoy en la gloria; siento que quiero y que puedo transmitir cosas bellas. Tengo ansias de brindar energía positiva; porque es lo que puedo ver alrededor. Pero estos días de serenidad y a la vez de emoción imparable, son muy pocos. Muy, muy pocos. Porque otras veces todo me parece asqueroso, y no tolero nada. Y al que quiere cambiar mi ánimo tal vez le sonría, aunque por dentro piense "no entiende nada". Porque hay que sentir como el mundo llora; se desata y se enfurece. Si lo entendieran, lo sintieran, no podrían hacer más que resignarse. No se puede consolar a nadie cuando la realidad es tan fría y cruel. Otros días, no creo que esa sea la realidad. Entonces tal vez hay infinitas verdades. Hay días en los que el universo es horrible. Puedo percibirlo y no puedo escapar de eso. Miles de puertas y todas conducen al mismo lugar sombrío. Y entonces el mundo y el universo, son horrendos, y es indiscutible. Y esa es entonces la verdad. Pero hay otras veces, en donde el mundo y el universo pueden conspirar para ser un perfecto desequilibrio que genera armonía; cierta paz y contento. Y esa es otra verdad. Y/o tal vez el mundo y el universo son dos personajes que no participan tan directamente en mi ánimo, y todo lo que percibo y cómo me siento es sólo un personaje culpando al exterior de mi propio interior, cuando éste es el único responsable de mi padecimiento y experiencia en esta era. No sé si el mundo se refleja en mí o si mi interior distorsiona mi vivir. Supongo que seguiré hasta el fin de mis días con la duda.  La seguridad en mí no es un parámetro; cambia continuamente; me ayuda a seguir o me deja caer, pero no me muestra nada, no me deja comprender ni responde mis preguntas. Las extiende hasta el infinito.-

2 comentarios:

Anacleta Anda en bicicleta dijo...

wow, me sentí bastante identificada con lo que escribís, supongo que somos dos que tenemos esos pensamientos, o seremos más y no lo dicen, no se, me gusta mucho como escribís.. (:

Jorge Ampuero dijo...

El punto es fluir a contracorriente ante el mundo que se opone a realizar nuestros mejores sueños.

Besos ;-)

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