viernes, 6 de diciembre de 2013

la riqueza de un laberinto

Todo es tan relativo que elaborar conclusiones apresuradas sobre algo independientemente de un análisis exhausto de las miles de caras de la realidad y de un sistema económico y social que necesita una profunda revisión; es de una ignorancia suprema. Las escuelas deberían enseñar a pensar. El rol pasivo del alumno que repite conocimientos que escuchó en vez de elaborar algo por su cuenta con poder y habilidad de análisis se refleja en los comentarios del bondi; en la gente después de mirar un programa político; o cuando admiran a alguien solamente porque parece seguro hablando de distintos aspectos de la sociedad pero no tiene suficientes argumentos.Se refleja también en el que parece más seguro, y se etiqueta a los 15 años para militar y para representar a alguien por herencia familiar o en en ese pibe que vota según lo que votan en la casa, y no se da el placer de pensar por sí mismo porque le da fiaca, porque no está acostumbrado o porque se siente más cómodo y seguro en lo automático. O porque en realidad está acostumbrado a imitar en vez de a crear. Conozco muchos ignorantes, pero ignorantes en el sentido de esclavos de la repetición, que no aprovechan al fluir de la creatividad porque tienen un título, o porque leyeron un par de libros; se limitan y se quedan estancados ahí como si ya lo hubiesen descubierto todo, o como si apropiar los conocimientos de otro fuese la meta máxima a aspirar. Esa ignorancia es maldita, y a veces condena a los autodidactas que tienen la característica de crear sin límites y de confiar en lo que pueden explotar a partir de ciertos conocimientos y experiencias pasadas, tomando esto para posterior enriquecimiento a base de confianza en sí mismos y motivación; que en parte, es lo que esta sociedad y más específicamente, el sistema educativo se encarga de aniquilar. El autodidacta puede sin apoyo de las instituciones y sin embargo, es terriblemente subestimado porque nadie lo avala, personalmente me parece sumamente ridículo. El problema está en que este sistema valora más la inserción en un sistema, y esto conlleva en parte, ser un robot; valorar la memoria más que volar y elaborar partiendo de lo banal y de lo cotidiano. Lo banal y lo cotidiano, y por sobre todas las cosas: cuestionar; son indispensables para tomar riendas y para darse cuenta de que un análisis de esta moneda que no tiene dos, si no miles de caras es hermosa para la creación; porque a veces uno puede confundirse y creer que se encontró en cierta doctrina; ideología o en ciertos dogmas solamente porque algo puntual de estos le movió el piso porque una parte del yo se conmovió, y entonces decidió que era lo que más lo "reflejaba" y entonces decidió ser un peón más y cerrar los ojos, ignorando la inmensidad del mundo. Yo creo que no hay mejor espejo que el que puede crear uno mismo a partir de otros anteriores. La clave está en no limitarse. En disfrutar el caos que nos inunda y que a veces decidimos ignorar. A veces pienso que si todo se está descarrilando y está en este estado en el que nos cuesta reflexionar con cierta apertura mental; distantes de la repetición y tomando a la realidad como un laberinto con millones de características y aspectos a evaluar, es porque el sistema educativo actual nos subestima demasiado y porque estamos desesperados por apropiar en vez de por maravillarnos con nuestras propias ideas.Luego de esta creación, me veo obligada a citar a Foucault aunque esto en parte signifique imitación, pero esta cita, se los juro, me pareció sublime: "la mente tiene realmente la capacidad de crear y embellecer, incluso a partir de la más desastrosa de las existencias. De las cenizas SIEMPRE surgirá un fénix"... 

2 comentarios:

Fritz Cueva dijo...

Eso que dijiste es muy sutil: "El placer de pensar por sí mismo".

El sistema educativo puede no ser el mejor en tu país, en el mio o en donde quieras, pero alumno que quiere aprender, aprende hasta sin profesor.

Me parece genial que seas más que sólo una cara bonita. Sigue con eso, por que lo estas haciendo muy bien.

Melanie Zaia dijo...

Pequeña entradita te mandaste Miri! Apoyo al 100% lo que escribiste. Esto no sé de quién es culpa la verdad, muchos dicen que el Estado nos hace crecer cuadrados y que nos limita a pensar, pero también considero que está en uno seguir esa "costumbre" o salirse de ella.

Muy buena reflexión, hasta la próxima!

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